Hay una vieja encerrada en el quiosco de la esquina y nadie acude a salvarla, ni tan siquiera la miran. No parece tan malvada para pasarse ahà la vida, un dÃa tras otro dÃa, esa vida tan aburrida.
Donde todo pasa, pero nunca pasa nada. Donde todo queda, pero queda siempre igual. Donde todo sabe a cena recalentada y hay que esperar a mañana para que vuelva a empezar.
La señorita Reverte es la que lleva mis papeles resulta tan eficiente, comprueba todo dos veces y si alguien cortara el hilo de esa rutina que la sujeta caerÃa hecha pedacitos igual que una marioneta.