La luna brilla sobre las montañas, como un sueño de azul y plata, y en tu campo, bajo las montañas, tú me miras con tu bella luz.
Hombre de años, la tierra está en tu voz y en los cantos de tu memoria. La pala en tus manos y el agua en los surcos, cantas nuestra historia como era, mi abuelito.
Mañana con el sol te llevaremos de la iglesia a las colinas rocosas. Descansarás junto a tu bella manta, diamantes y hojas que tejiste siempre.