Hay clavos entre tú y yo, y siempre habrán clavos, queramos o no. Quedarán clavos en nuestra pared, y al andar, clavos marcan nuestros pies. Y tendrá clavos nuestro despertar. Clavará clavos tu inseguridad. Yo te doy clavos aún, y sin querer... lloverán clavos desde el cielo azul. Brotarán clavos en mi suelo, y tú pintarás clavos en tu bastidor, y entrarán clavos en nuestra habitación.